Lealtades inconscientes familiares

June 3, 2018

  

Se denomina Lealtades Invisibles a aquella lealtad consciente o inconsciente hacia un ancestro o familiar que nos impulsa a repetir una conducta de un modo ciego, sobre el que no tenemos el menor control. Da lo mismo si esa persona ha muerto hace mucho o poco tiempo, si sigue viva, si nos caía bien o mal, si tuvimos mucho o poco contacto con ella, si sabemos algo de su vida… La lealtad a esa persona nos impulsa a repetir conductas que esa persona llevaba a cabo, o lleva aún a cabo en su vida si sigue con vida, e incluso muy habitualmente nos hace repetir literalmente, su vida entera como si fuera una gran historia que se perpetúa.

 

Por ejemplo, una mujer fue infeliz en el amor y sus hijas repiten esa infelicidad con recurrentes fracasos en su vida de pareja. El mensaje de la lealtad es el siguiente: si mi madre no fue feliz, nosotras no tenemos derecho a serlo. Un hombre muere prematuramente de manera brusca y alguien, quizá nosotros, sufrimos un accidente o fallecemos en el aniversario de su muerte décadas después (Síndrome de Aniversario).

El inconsciente lo sabe todo.

 

Importa realmente poco lo que tu consciente piense al respecto, es tu inconsciente el que tiene el control de la situación. Todo el control, incluso aunque tu pienses y opines todo lo contrario. Según los últimos estudios científicos, nuestro inconsciente recuerda Todo, absolutamente todo sobre el árbol familiar hasta la séptima generación, conoce toda la historia de la familia, los secretos, las verdades, las mentiras, lo que ha sido ocultado por uno o varios miembros, lo que todos o casi todos ignoran, lo que se ha escondido u olvidado, lo que es evidente y lo que no lo es. Si hubo crímenes, abandonos, infidelidades, traiciones o graves atentados a la dignidad de las personas, tu inconsciente lo sabe todo. Por eso, de nada sirve mentir ni ocultar la verdad ya que termina reapareciendo en nuestros descendientes.

 

¿Alguna vez has pensado que nuestra tristeza, nuestra rabia o nuestras adicciones son realmente nuestras? A menudo son las emociones de otro familiar, abriéndose paso como vehículo transmisor de todo lo que sucede en el sistema familiar. Estas conductas y emociones se reproducirán en nosotros u otros miembros del clan hasta que el problema sea resuelto.

 

Muchas enfermedades son el resultado de un dolor familiar que hay que sanar y llevar a la luz. Una adicción al sexo puede ser la sobrecompensación de la represión sexual de alguno de tus padres o abuelos; una enfermedad crónica es, a menudo, el síntoma de un dolor emocional no expresado ni resuelto en alguna parte del árbol. La falta de afecto nos anestesia para sentir, nos dificulta el acceso al amor y también perpetúa una vida con poco amor, tanto expresado como recibido.

 

Cargar con éstos lastres y lealtades no son un castigo, sino un honor, un privilegio para nuestro crecimiento personal y aprendizaje, pues solo lleva una carga aquel que puede resolverla y sanarse y sanar a su árbol familiar mediante un proceso de indagación y catarsis. Al inconsciente hay que sacudirlo, convencerle de que ya no es necesario seguir con esa lealtad. Esa es la razón por la que a veces no basta con conocer un problema con la cabeza, hace falta interiorizarlo desde el corazón para sanar definitivamente y liberar el pasado de dolor.

 

LEALTAD CIEGA:

Podemos ser inconscientemente leales a la infelicidad de alguno de nuestros padres y, de manera recurrente, repetimos conductas y patrones de vida que nos hacen infelices. Repito, no necesitamos llevarnos necesariamente bien con ese familiar para serle leal. A menudo, tu consciente cree estar buscando su felicidad, mientras tu inconsciente repite fracasadas historias de pareja o conductas que te conducen a una infelicidad constante y reiterada a corto o largo plazo en el trabajo y en la vida. Y el problema es que la lealtad invisible es poderosa, incluso siendo lejanamente consciente de ella, se reproduce cada vez con mejores estrategias de ocultación, a fin de que no puedas librarte de ella.

 

Por ejemplo, si repites conductas de pareja fracasadas, cada vez te autoengañarás mejor, enamorándote de parejas con las que con el tiempo todo irá mal, para ser leal a la infelicidad de pareja que vivió una abuela o viven tu padre o tu madre. En las primeras ocasiones verás con facilidad que esas parejas no eran adecuadas desde casi el principio, pero cada vez te autoengañarás mejor a la hora de elegir, convenciéndote de que ésta vez si que has encontrado al hombre o la mujer de tu vida. Y dentro de unos años acabarás pagando semejante presunción con otra separación más o menos dolorosa.
 

De hecho, inconscientemente rechazarás a aquellas parejas con las que todo iría bien si estuvieras con ellas, personas que pueden amarte y respetarte de verdad, personas que se pueden vincular contigo sin problemas pero, fiel a la lealtad familiar, a esas no las eliges, no son adecuadas para repetir el patrón de infelicidad recurrente al que estás anclado. Apartándolas de tu lado cuando llegan a tu vida, sencillamente sigues siendo leal a tu infeliz ancestro, que jamás logró una estabilidad de pareja.
 

Si él no consiguió ser feliz ¿qué derecho tienes tu a serlo? Eso opina tu inconsciente, con independencia de lo que tu quieras o creas desde tu consciente. Porque, en el fondo, hay una gran lealtad, un gran amor ciego a aquellos que nos trajeron al mundo, incluso aunque les odiemos, no nos hablemos con ellos o nuestra relación sea distante o inexistente. El que es declarado loco quizá es el más honesto, auténtico y valiente de todos los miembros de su clan, el más lúcido, el que se da cuenta de las cosas. De hecho es posible que enferme para intentar que los demás abran los ojos.

 

Un mártir, una mujer o un hombre muy sufrientes y sacrificados por los demás, pueden en realidad estar ejerciendo un gran control sobre el resto de los miembros de su familia, haciéndoles sentir culpables y no dejándoles libertad para liberarse de su influjo. A veces las víctimas tienen mucho más poder en la familia que el mandón exigente y gritón que parece ser (solo lo parece) el que tiene el poder y control del clan.

 

REGLA DE DEUDA:

Lo que una generación deja sin resolver, será la siguiente la que, inocente e inconscientemente, trate de resolverlo; así queda atrapada en temas o asuntos que no son en realidad su responsabilidad. Existe una transmisión transgeneracional de los problemas familiares que a veces crean una cadena de destinos difíciles o trágicos.

 

Los asuntos no resueltos de los sistemas familiares en generaciones anteriores y las injusticias cometidas dentro y fuera del sistema familiar pueden, inconscientemente, afectar la vida de las familias manifestándose en alguno o varios miembros del sistema, enfermedades inexplicables, suicidios, depresiones, relaciones conflictivas, trastornos físicos y psíquicos, dificultad para encontrar pareja, para prosperar económicamente y tener éxito en la vida, comportamientos compulsivos, etcétera.

 

Por ejemplo: Un niño nace como consecuencia de la muerte de otro. La madre se empeñó en quedarse embarazada y luego se arrepiente y aborta prematuramente de forma consciente o inconsciente. Pocos años después tiene otro hijo e incluso le pone el mismo nombre o parecido, que le hubiera puesto al hijo que no llegó a nacer. Este segundo niño, que si ha nacido, pagará por ello toda su vida… pues él vive gracias a la muerte de su hermano no nacido.

 

Posiblemente sea muy leal, de forma inconsciente, a su hermano muerto y siempre sienta que le falta algo, que no está completo elementos como la melancolía, la tristeza o conductas auto-destructivas le harán mucho daño, pues nota inconscientemente que no tiene derecho a la vida… ¿Qué derecho tengo yo a vivir si otro murió para que yo naciera? Y si el no paga la deuda, sus descendientes lo harán.

¿Qué puedo hacer si intuyo o sé que estoy tengo una lealtad familiar a un ancestro?

 

Para poder desentrañar los nudos familiares es fundamental, imprescindible, conocer el propio árbol genealógico.

 

Los abortos son extremadamente importantes, una vida que no llegó a SER siempre tiene consecuencias en nosotros y en los demás. Si viven con culpa, se debe hacer un duelo, darles su lugar en nuestra familia y no permitir que su energía, que suele estar colapsada e incorpora rabia y tristeza por haber sido olvidado, por no haber nacido, nos haga daño o se lo haga a nuestros hijos y nietos.

 

¿Cuál es la solución a éstos embrollos y nudos familiares que padecemos?

 

El camino de la luz pasa por investigar en tu árbol familiar. Hemos venido a aprender, a entender, a conocer y a investigar, a resolver los misterios del árbol. Porque todo aquello que tú no resuelvas pasará a tus descendientes directos o indirectos. Todo lo que tu dejes sin resolver o pendiente, de lo que no te hagas responsable, caerá sobre las espaldas de otros y tendrá consecuencias para ti y para otros.

Una vida de inconsciencia, como lleva la mayoría de la gente, no resolverá gran cosa los grandes atascos de tu árbol familiar, perpetuará los problemas.

 

Hay que recordar que a esta vida no hemos venido a seguir durmiendo, hemos venido a traer la Luz y eso incluye buscar la luz y la verdad de tu árbol. Resolver los dolores y misterios que se ocultan en él.

 

Hacer como si estos no existieran. Apartar la vista, no mirar a donde duele, no sirve de nada. Pagaremos muy cara esta actitud a corto o a largo plazo y nuestros descendientes también lo harán. El conocimiento y el amor comprensivo nos volverá a unir a la familia en un estado de consciencia y paz, libre de toda carga.

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